Los Moreno

Porque Te Amo, Te Dejo Ir

26 abril, 2016

Me dispongo a escribir este post porque estoy nerviosa, con muchos sentimientos encontrados y necesito llorar largo y tendido mientras escribo.

Cuando llegué a vivir a León inmediatamente me di cuenta de la situación alarmante y triste de los perros callejeros que llenan las calles de toda la ciudad. Empecé a encontrarme perros en las condiciones más terribles de negligencia que había visto e intentaba no comprometerme al rescate de alguno poniendo los pretextos típicos: no es mi trabajo, que lo hagan los demás, no tengo tiempo, no tengo espacio, luego qué hago con él, etc… Sin embargo, el día que me encontré con una cachorra de apenas dos meses jugando panza arriba a mitad de la calle no pude justificarme a mí misma no hacer nada al respecto. Aunque Moreno y yo intentamos rescatarla a ella y al otro peludo con el que jugaba, sólo ella se dejó y de inmediato la llevamos a la casa, al veterinario y a nuestros corazones. Durante semanas busqué con la mirada a aquel perrito cada vez que pasaba por el mismo lugar, nunca lo volví a ver…562995_10151722776397107_2040674688_n

Era tristísimo verla, sus ojitos tristes, su pelo decolorado por el sol, su pancita llena de bichos, las garrapatas y pulgas que tenía por todo el cuerpo… Pero ya estaba en casa y le prometí que iba a ser feliz y que nunca, nunca la íbamos a abandonar.

Pasaron los meses y mientras Aibi crecía y era feliz, nuestra familia se sentía completa: los dos gatos, Aibi, Moreno y yo. Rescaté a otros peludos, los curé y les encontré casa durante los meses siguientes pero estaba segura de que Aibi sería la única. Moreno viaja mucho y un peludo en casa y de vez en cuando otro en la pensión en espera de ser adoptado era más que suficiente.

1669900_10152109147037107_949857874_oMe equivoqué… Recuerdo que un día salíamos rumbo a la feria y frente al coche se cruzó una cachorra flaquísima, llena de sarna y que a gritos pedía ayuda; le dije a Moreno que si la volvía a ver la recogería, la llevaría al veterinario y le encontraría casa, él como siempre me apoyó. Al día siguiente salí al súper y ahí estaba, unos albañiles le lanzaban tortillas y ella, que a penas y podía caminar del dolor, comía, sin muchas ganas, pero comía. Me acerqué a ella que se limitó a bajar la cabeza y sentarse; recuerdo que empecé a llorar antes de agarrarla, me dolía ver tanto dolor en un ser tan chiquitito y tan indefenso. No intentó morderme, ni huir mientras lloraba de dolor cuando la cargaba para subirla al coche…

Estuvo un mes en la pensión alejada de cualquier otro peludo pues1623577_10152160763337107_1978348558_n la sarna que tenía era contagiosa, yo la iba a ver a menudo y aunque intenté buscarle casa algo era diferente con ella, se sentía como mía. Moreno lo sabía y se negó a ir a conocerla hasta que no pudo más… Tras la última visita, Tempe ya era una de nosotros. Llegó a casa el 14 de febrero de hace dos años, los gatos la aceptaron, Aibi la aceptó y ella se enamoró de los cojines y la cama. Éramos una familia feliz de 6 integrantes, porque para mi los animales forman para de la familia.

Ahora empiezo a llorar mientras escribo… Unos 6 meses después, por ahí de Agosto, Aibi ya estaba esterilizada, Tempe estaba en espera de estar completamente sana para ser esterilizada y algo cambió entre ellas, empezaron a surgir peleas de la nada que de leves y manejables escalaron rápidamente a peleas violentas, sangrientas y por lo menos para mí, aterradoras. Nunca había visto a dos perros pelear pero me pareció algo aterrador, triste y horrible y mucho más siendo mis dos perras quienes protagonizaban las peleas… Empezamos a tenerlas separadas en espera de que la esterilización de Tempe resolviera el problema, sin embargo, eso nunca pasó. Nos cambiamos de casa esperando que eso ayudara a la situación, tampoco pasó. Un excelente entrenador intentó solucionar la situación y nosotros tuvimos varios planes de acción que han sido abandonados por no querer perder el control de una situación muy desagradable y muy triste. Hoy vivimos con lo que nosotros llamamos “cambios de perro” una pasa dos horas en el jardín, mientras la otra está dentro con nosotros y pasadas esas dos horas hacemos “cambio de perro”, así vivimos todo el día; de noche duermen separadas, cuando salimos de casa se quedan separadas y cuando se quedan en pensión cada una convive con una parte de la manada de la pensión pero nunca juntas.

Sin embargo, somos humanos y la situación se sale de nuestras manos a momentos y cuando eso sucede las peleas son mortales y cuando digo mortales no estoy exagerando ni siendo dramática, no se separan con agua, con golpes, con gritos, con jalones, con NADA. Ya perdimos la cuenta de las idas urgentes al veterinario y las heridas, no sólo de ellas sino de nosotros también, porque cuando entran en el trance de la pelea no distinguen si se muerden la una a la otra o a nosotros. Tras la última pelea en la que Aibi acabó en el veterinario y yo en el hospital decidimos que algo tenía que cambiar, por el bien de ellas y de nosotros una peluda tenía que irse… Creo que está siendo una de las decisiones más dolorosas que he tomado en mi vida; de las dos peludas evaluamos quién podría adaptarse a vivir con más perros y con otras personas y la respuesta fue inmediata: Tempe.

Tempe es quien quiere jugar con los demás perros en la pensión, Tempe quiere jugar con todas las personas que llegan a casa, Tempe es un perro feliz… Aibi es otra historia, ella es muy particular en su trato con otros perros, toma su distancia, no le gusta que se le acerquen y es desconfiada; Aibi es feliz cuando se trata de nosotros, Aibi no quiere innovar ni convivir con nadie más… Aibi no se adaptaría al cambio y tanto Moreno como yo creemos que Tempe lo va a agradecer. 

Todo suena muy bien en teoría pero una parte de mí llora desconsolada porque siento que rompo mi promesa y me duele pensar que Tempe vaya a creer que la estoy abandonando porque me estorba. La otra parte de mi (que no es la que llora mientras escribe este post) sabe que vivir como vivimos ahora no es amoroso para ellas; que un error nuestro pueda terminar con alguna de las dos perdiendo una pata o matando a la otra no es amoroso y no es justo.

Después llegó el dilema de pensar a quién confiarle la vida de uno de nosotros, ¿a quién confiarle un 11536144_10153228413967107_1640013485137393058_npedacito de nuestros corazones? Por supuesto que nuestra primera opción fue la familia, quién de nuestros seres queridos podía, tenía tiempo y disposición para cuidar de Tempe como lo haríamos nosotros… Obtuvimos varias respuestas (algunas ni siquiera dignas de recordar) y hubo dos respuestas preciosas: una fue de mi suegra: “¡Claro! Una se puede quedar conmigo, el jardín es grande y aquí va a estar bien.” No pudimos evitar pensar que iba a estar bien pero sola, sola porque no habría otro perro y sola porque mi suegra es una mujer querida y adorada por sus amigas y que siempre tiene algo qué hacer. Y la otra respuesta nace del más grande amor del mundo, mi tía Marisa. “Tempe se viene aquí. Tempe se viene a vivir aquí con nosotros, deja de llorar mi niña. Bruce y Tempe van a ser amigos y todo va a estar bien.”

Tempe y yo volamos el viernes que viene a encontrarnos con mi mejor amiga, con la persona que sin pensarlo dos veces y con un inmenso amor me dijo que recibía a mi Tempe.
Estoy infinitamente triste porque se va, estoy profundamente feliz porque ambas peludas dejarán de vivir con su peor enemiga y no tengo palabras para expresar el agradecimiento a mis tíos y primos por abrirle los brazos y las puertas de su hogar a Tempe y a mi.

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5 Comentarios

  • Responder Nohemi Esquivel 5 mayo, 2016 a las 11:37 pm

    Dani acabo de leer tu blog no pude evitar no llorar. gracias a Dios tempe va estar con tu familia que le pueden dar igual de amor como el que tu le das y ella va ser más feliz De lo que ya es y te lo va agradecer, ánimo todo sea por la paz de una y otra y tranquilidad para ti los perritos son muy agradecidos y lindo corazón tienes Dios te bendiga por tan noble acto de salvar a los más indefensos , Saludos desde coahuila.

    • Responder Daniela Rincón 30 junio, 2016 a las 12:57 pm

      Nohemi, gracias por este mensaje. Tempe es feliz y se llevó increíble con Bruce (el guapetón peludo de mi tía). Besos hasta Coahuila. <3

  • Responder Clau Ivette 7 mayo, 2016 a las 6:50 pm

    Animo Dany! Tempe tendra un hogar amoroso! Un fuerte abrazo!

    • Responder Daniela Rincón 30 junio, 2016 a las 12:58 pm

      ¡Gracias Clau! Tempe está de lo más contenta con mi tía, se llevó increíble con Bruce y con todos los humanos. <3 ¡Besos!

  • Responder Paseando A La Señorita Aibi – Daniela Rincón 5 julio, 2017 a las 6:18 pm

    […] Aibi (que deben conocer porque el 30% de mi Instagram está dedicado a ella) es una peluda especial, amorosa y dulce con humanos, tolerante y amistosa con peludos pequeños del sexo masculino y desconfiada a morir de peludas hembras… Ladra, rehuye y muestra colmillo. Hablé más a fondo sobre este tema aquí. […]

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