Los Moreno

¡Cambio de Hábitos!

21 mayo, 2016

Sin temor a equivocarme creo que mis más felices recuerdos giran en torno a la comida… Las cenas Navideñas magistralmente preparadas por mi abuela Dolores, las tardes de chuchulucos en Coyoacán con mi tía Marisa, las comidas familiares seguidas de las tardes de jugar cartas, el cafecito de media tarde con mi abuela, las galletas MacMa con mi bisabuelo Juan, en fin… La comida es parte de mis mejores recuerdos de vida; y no cualquier comida, la buena comida, la comida sabrosa, la comida preparada por gente a la que amo.

Cuando alguien me pregunta (una de esas preguntas que las gordas odiamos): “¿Por qué estás gorda? ¿Tienes algún problema de salud?” Siempre respondo lo mismo: “No, ningún problema. Estoy gorda de comer buena comida.” Si bien podemos agregar a la buena comida las papas con Valentina y los varios chuchulucos chilositos típicos de Coyoacán, la verdad es que me gusta la buena, sabrosa y engordosa comida…

13246300_10153943921317107_7425906985161367094_oSin embargo, creo que ha llegado la hora de decir: “Las reglas del juego han cambiado.” Como muchas ya sabrán, Moreno y yo tenemos ya 7 meses siguiendo una dieta pesquetariana y cada vez más nos convencemos de que el siguiente paso es el vegetarianismo y de ser posible el veganismo. Ahora bien, la alimentación pesquetariana, vegetariana o vegana sigue pudiendo ser una alimentación buena, sabrosa y engordosa. Lo que nos ha sucedido es que con el Fitbit llevamos un conteo y control de cantidades de nuestra alimentación y eso nos limita enormemente para comer fuera de casa… Aunque seguimos saliendo a comer procuramos ir a los mismos lugares y asegurarnos de que los platillos no contentan nada que no comemos (pollo, carne, soya, etc…) Y cuando nos descuidamos nuestro estómago se queja fuertemente.

Así es como llegue a pasar jueves y viernes en cama tras comer unos chilaquiles en uno de nuestros lugares preferidos en Guanajuato… No fui la única que los comió así es que estoy segura de que estaban bien
hechos y limpios, sin embargo, pensando qué fue lo que me hizo daño llegué a la conclusión de que había varias opciones: los frijoles podían estar hechos con manteca, la salsa verde con caldo de pollo, los totopos fritos en el mismo aceite en el que se fríe el pollo, etc…

Y es así como comparto esta idea con ustedes y conmigo misma: Cuando 13221175_10153944235572107_9162658868030030334_ocambiamos nuestros hábitos de vida, de alimentación, de actividad física o de actitud, nuestra mente o cuerpo nos reclaman cuando les damos algo a lo que ya no están acostumbrados.

No es que algo sea bueno o algo sea malo, simplemente mi cuerpo está cada vez más acostumbrado a comer comida diferente. Y ahora lo importante, ¿el hecho de que la comida que yo preparo sea tan peculiar hace que la compañía que la acompaña sea más o menos placentera? ¡No! Estoy segura de que aún me faltan muchas memorias por hacer y de que muchas de ellas se harán en torno a una mesa con comida, comida que me haga bien a mi y a quienes me acompañen…

 

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2 Comentarios

  • Responder Miroslava C.A. 23 mayo, 2016 a las 3:51 pm

    Hola Danny! estoy totalmente de acuerdo contigo, a veces no es que la comida esté mala o que su preparación fue incorrecta, lo que pasa es que nuestro cuerpo se acostumbra a diferentes alimentos y es por que tal ves ya no consumimos tantas grasas y eso hace que nuestro estomago lo recienta y es ahí cuando nos enfermemos. ! Aún así la comida es el placer mas hermoso de la vida y del mundo mundial. Yo soy Gastrónoma y la verdad Amo la comida!
    Animo Danny te mando un enorme abrazo!

    • Responder Daniela Rincón 30 junio, 2016 a las 12:58 pm

      Miroslava 100% de acuerdo contigo, mientras más leo e investigo sobre la cocina y lo que preparo en ella más me convenzo de que mi cuerpo está cambiando para bien. 😉 ¡Besos!

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