Empiezo el Lunes

Mucho Gusto, Sr. Quirófano

30 enero, 2017

“Hola, soy Daniela y es mi primera vez dentro de un quirófano. Estoy asustada, estoy nerviosa y tengo dolor. Mucho dolor.” Esto pasaba una y otra vez por mi mente mientras estaba tendida en una camilla dentro del quirófano de un hospital lejos de mi tierra, lejos de mi gente, rodeada de personas extrañas.

Una condición colo-rectal me llevó a ser intervenida por primera vez en mi vida, a mis casi 30 años de edad, el jueves pasado. Estoy decidiendo que puedo y debo sacar algo positivo de toda esta experiencia y quiero compartir lo que he pensado:

  • Es importante saber cuánto dolor podemos manejar. Desde hace unos años, cuando decidí que mi cuerpo necesitaba desintoxicarse, procuro no tomar medicinas más que para lo estrictamente necesario. Por ejemplo si me duele la cabeza, antes de tomar una pastilla tomo una siesta, hago ejercicio o como algo… Y ahora, aunque lo intenté, el dolor fue más de lo que pude soportar y no está bien que haya considerado romperme un dedo para hacer que el dolor parara. Era un dolor que me robaba la respiración, que me hacía sentir que me estaba volviendo loca, un dolor ante el que no me quedaba más que llorar desconsolada. En la oficina del médico escuché a una paciente decir que ella preferiría volver a dar a luz antes de volver a padecer esto… ¡Conozcamos nuestro cuerpo, tiene límites!
  • Conquistar el miedo. Cuando el médico concluyó que la cirugía era el siguiente paso lo primero que me dominó fue el miedo, miedo de saber que estamos solos, miedo a estar lejos de casa, miedo a que mi hermano no fuera a estar dentro del quirófano conmigo, miedo a la recuperación, miedo al dolor, miedo a todo. Es importante saber que tenemos que estar a la altura de las circunstancias más tremendas y sacar adelante la situación.
  • Mi cuerpo está fuerte y está sano. Ustedes no saben la tranquilidad que sentí cuando todos mis análisis pre operatorios salieron bien. Mi corazón perfecto, mi respiración, mis niveles en sangre, todo en orden; sentí y siento mucho orgullo de saber que ha sido trabajo propio, trabajo y esfuerzo para que mi cuerpo refleje que hago las cosas bien y que lo cuido. La cirugía era algo que se tenía que hacer para que pueda seguir trabajando en estar bien, fuerte y feliz.

Esta experiencia puso un montón de tonterías en perspectiva y me reafirma que puedo y tengo la responsabilidad de ser la mejor versión de mi misma. ¡A por todo lo que quiero lograr!

 

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