Body Positive Diario de mis Curvas

Mudando Tallas

14 agosto, 2017

No es ningún secreto que cuando emprendemos un proceso de cambio de hábitos haciendo ejercicio y comiendo bien, innegablemente se pierde peso e innegablemente nuestro cuerpo va a cambiar, nuestras tallas se van a reducir y vendrá un reajuste en cuando a todo: cómo caminamos, cómo nos movemos, qué talla de ropa usamos y hasta cómo nos acostamos en la cama (lo juro).

Los cambios son buenos y bienvenidos siempre y cuando sean para bien, aquí la cosa es que si tu camino (como el mío) está siendo largo y te está tomando tiempo ya debes estar familiarizada con la realidad de que si te compras unos pantalones hermosos que te acomodan perfecto en Enero, es posible que para Marzo no te queden más. Y no necesariamente porque pierdas 15 kilos en 2 meses sino porque aunque el peso no cambie, el cuerpo sí cambia a veces semana a semana; de pronto te ves al espejo y tus pantalones te quedan más justos de las piernas y más holgados de las pompas. ¿Por qué? ¿¡Qué he hecho para merecer esto?!

Durante este proceso he tenido que tomar una decisión importante: sacar todo el jugo posible a la ropa de transición y comprar únicamente lo indispensable.

Sí, quizá suene ridículo y extremo pero todos los días tengo que lavar los pantalones con los que corro porque sólo tengo unos… ¿Porqué? Porque no pienso comprar 5 para que en 2 meses ya no me ajusten. La realidad es que nuestro cuerpo cambia y se reajusta y aunque está bien a veces cuesta trabajo sobreponernos al shock.

La semana pasada fui de compras con una amiga y sentí que se me rompía el corazón poquito cuando me di cuenta de que la ropa de mi tienda favorita ya no me queda. Sí, habrá quien me lea y me juzgue porque me de tristeza no poder comprar ropa en una tienda de tallas extras… Daniela, alégrate. Ya eres “normal”. ¡NO! No, para mi nunca se ha tratado de ser “normal” y hay algo que tienen que entender: toda mi vida he usado tallas extra y hasta recientemente (hace unos 5 años) no había encontrado una tienda con ropa que fuera de mi estilo y siempre acababa vestida con ropa que no me gustaba. Torrid (que es la tienda en cuestión) me ayudó a encontrar mi estilo, me ayudó a descubrir que no tenía que luchar por entrar en tallas que no eran la mía y me ayudó a sentirme linda usando ropa; y sí su ropa me sigue pareciendo lo máximo y me da tristeza pensar que ya no me queda.

Encontraré otras tiendas que me harán sentir igual de cómoda y redefiniré lo que me gusta usar y qué es la comodidad para mi ahora pero ese proceso de amor hacia lo que estaba usando siempre pertenecerá a ese día dentro de un probador de Torrid cuando me vi en un vestido y dije:

Wow, amo mi cuerpo HOY y no tengo que esconderme tras metros y metros de tela nunca más. 

* Sí, hablo de ese vestido negro de la foto. Y me sigue pareciendo lo más guapo y coqueto del mundo.

** Fotografía de Adrián Zërmend

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