Body Positive

¿Y La Congruencia?

13 diciembre, 2016

Facebook es una herramienta maravillosa y multiusos: nos acerca a las personas que tenemos lejos, nos ayuda a distraernos (a veces demasiado) y nos presenta una cantidad infinita de contenido (a veces bueno, a veces no tan bueno). Hay grupos de apoyo, grupos de venta, grupos de mujeres emprendedoras, grupos familiares, páginas que ofrecen servicios, hay de todo, caray… ¡Ah, se parece tanto a la vida! Y como en la vida hay cosas que por más que me esfuerzo, no alcanzo a entender…

Pertenezco a un grupo de mujeres en el que se ofrecen e intercambian servicios, productos, experiencias y demás; en cuanto abro mi timeline me aparecen mínimo dos o tres publicaciones de este grupo y a últimas fechas veo que un mensaje que se repite: “Pastillas (batido, smoothie, cápsulas) para bajar de peso en un mes (semana, días) sin esfuerzo, sin dieta, sin ejercicio.” Estos mensajes vienen habitualmente acompañados de fotos con el antes y después de clientes satisfechas y yo de este lado de la pantalla quiero hundirme un poquito en el asiento en que me encuentro cuando veo que tiene cientos de respuestas de mujeres pidiendo informes.

No quiero opinar respecto a la eficacia de las pastillas, tampoco sobre el efecto rebote que la mayoría debe traer consigo, ya ni digamos de las consecuencias de salud que puede tener una sustancia no prescrita por un médico (médico con un maldito título y años de estudio)… Eso puede traer consigo un debate que me produce un cansancio anticipado…

Hablemos de cómo habemos quienes luchamos porque la obesidad se vea y se trate como un asunto serio, un asunto serio de salud MUNDIAL, un asunto de importancia y que debe dejar de ser visto como motivo de burla o de juicio social porque es una enfermedad. A ver, si tú que estás leyendo este post fueras diagnosticado con pulmonía ¿irías al médico o te embutirías una pastillita que vende una conocida (sin título médico, sin prescripción, sin decirte qué es)? Haré de cuenta que todos quienes leyeron esa pregunta respondieron: ¡iría con un médico! ¡No me tomaría cualquier cosa para curar una pulmonía! Bien pues, intercambiemos la palabra pulmonía por OBESIDAD.

¡La obesidad no es el impedimento para vernos bien en el vestido para la fiesta, no es esa molestia para ponernos un bikini, no es algo con lo que debamos jugar tomando pastillitas milagrosas! La obesidad es una enfermedad, toma un montón de tiempo entender que no se cura en 1 mes, no es cosa de tomarte un batido milagroso, no es un juego, es tu salud, es tu vida.

La obesidad no tiene solución milagrosa, no es cosa de pastillitas y un mes después todo será felicidad… La obesidad es una enfermedad cuyo tratamiento requiere que vayas con un médico, que leas, que te informes, que aprendas a comer, que hagas ejercicio, que aprendas a manejar tus emociones, que revises que todo en tu cuerpo funcione como debe ser. ¡Es una enfermedad, tratémosla con seriedad!

Y si no la tratamos con seriedad, no nos sentemos detrás de una pantalla a quejarnos por ser juzgadas a la ligera por nuestro peso o apariencia física. Si nosotras no tratamos este asunto con la seriedad necesaria, no exijamos que los demás lo hagan. Ya dije.

 

 

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